
Foto de Juan Carlos Gargiulo
Al pasar el viento marino
se inclina y saluda
a los asistentes
de la boda
ella está en la proa
del espacio verde
iluminada por la luz
que desciende de los mástiles
de pronto un aire
revuelve su pelo oscuro
y queda desnuda
con sus caderas que tiemblan
y una vibración que atraviesa
todo su cuerpo que jadea
como un hocico de perro
jjjjjjjjjjjjjjj
se escuchan los ecos
de las bodegas
los ruidos de cascos o
botellas o quillas
que rompen las marejadas
y van a dar al jardín
de la boda que se desborda
por las comidas
o el deseo que presiona
la ropa de los navegantes
que invaden
la trama de la fiesta
donde ella deja
su copa vacía
y se tiende en la cama.
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