jueves, 14 de abril de 2016

Adiós a las metáforas de Juan E. González

El 29 de diciembre de 2015, a la edad de 85 años, fallecía el poeta Juan E. González, en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Había nacido en Bella Vista el 14 de abril de 1930. Perteneció a la llamada Generación del 60. Con Vicente Atilio Billone, Pedro Herrera y Serafín Aguirre fundó la revista “Signo” y luego, en la década del 60, fue uno de los fundadores de la revista “Tahona”. Publicó “Los días y la tierra”,de 1962, “Mandatos y revelaciones”, de 1969, “El grito en el cielo”, de 1982 -finalista del Premio Adonais de Poesía (Madrid, 1982)-, “Pasión de la tribu”, de 1988, “Tribulaciones de la lengua” -premio Municipalidad de San Miguel de Tucumán-, de 1989, “Cartas de Andrea de Azcuénaga”, de 1991, "De Ella se decía, de 1993, 200 Años de Poesía Argentina, Antología de 2010. En 1974 se radicó en España, donde trabajó como crítico literario y periodista free lance. Entrevistó a Ingmar Bergman y a Julio Cortázar, de quien fue amigo, y sus colaboraciones se publicaron en El País de España, en el Corriere della Sera, de Italia, Uno más Uno, de México; en La Prensa y Clarín, de Buenos Aires, y en el Suplemento Literario de La Gaceta de Tucumán. Regresó a Tucumán a comienzos de 1984 y trabajó como asesor literario de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNT. El 4 de octubre de 1998 se publicó en La Gaceta la nota “La palabra como una revelación” que escribió Roberto Espinosa: “El verde rumor de los pájaros de Bella Vista tal vez rodó en sus primeros versos. Ya en la adolescencia, las lecturas de César Vallejo y Julio Cortázar le mostraron caminos nuevos en la sintaxis y en el juego literario. El poeta Juan E. González (14/4/1930) pasó la infancia en la finca de su padre agricultor. “Él tenía un diccionario antiguo que me despertó la fascinación por las palabras. Me convertí en un lector voraz, leía incluso a Nietzsche (no entendía nada). Seguramente debe haber influido también la luz y la naturaleza de Bella Vista”, cuenta. Sus primeros poemas se publicaron en la revista “Norte Argentino”, que dirigía Juan B. Terán (h), y en los 60, con Mario Romero y José Carlos Coronel fundaron la revista “Tahona”. “En esos años había mucha inquietud, un gran fervor por la lectura y la escritura en los distintos grupos. Con el tiempo fui teniendo una orientación estética. Mi poesía apunta a expresar la complejidad del hombre de la condición humana porque creo que es una forma del conocimiento”. “Los días y la tierra (1965) y “Mandatos y revelaciones” (1969) fueron sus primeros libros. Los sombríos años de la última dictadura militar le llevaron un hijo. En España sobrevivió durante nueve años como periodista y crítico literario. “El grito en el cielo” (1982) fue finalista en el importante Premio Adonais de Poesía (Madrid). Admirador de Oliverio Girondo (“un gran olvidado”), Ricardo Molinari, Octavio Paz y Juan Gelman, González sostiene que la creación poética parte de “las obsesiones personales que actúan como un disparador de la imaginación. Luego viene un flujo de imágenes del que emergerá una especie de revelación o epifanía, mediante la cual uno se conecta con otras zonas de la realidad. La singularidad reside en el lenguaje como un instrumento de revelación significativa. Es la herramienta que nos inscribe en el registro de los tiempos, desde la escritura tribal hasta la informática”. Para Juan, Julio Cortázar fue el escritor “más extraordinario” de los que trató. “Era una persona de una sencillez increíble, solidario, íntegro. Lo conocí a través de un amigo común, Félix Grande. En la reunión había varios poetas españoles y Julio llegó con su esposa ucraniana. Uno de ellos quiso chuparle las medias, diciendo que hablaran de su literatura. Entonces Julio dijo: ‘prefiero que tomemos un café y hablemos de la literatura, pero no de la mía’. Si alguien le enviaba un libro, lo leía y le contestaba o si sabía que algún amigo estaba en problemas lo ayudaba en silencio, sin que este lo supiera...” Lleva ocho libros publicados. Para el poeta, escribir “siempre es un desafío que comienza cuando uno se enfrenta con la página en blanco. Lo maravilloso es cómo esta va cubriéndose de palabras, de frases, hasta que el texto poético surge. Abro la sed abro/ el deseo de/ decir tu nombre/ la hoguera/ del mundo de bocas/ cerradas/ abro y saqueo tus/ baúles/ el oro de las axilas/ o el marfil de tu saliva/ y aprieto tu voz/ ahogada en el grito/ de las sonajas/ del alfabeto/ de la araña blanca/ que anida/ en tus pestañas”.

lunes, 30 de marzo de 2015

Homenaje al Poeta Juan E. González en el Café Literario y Cultural del Centro Virla, en San Miguel de Tucumán, Argentina

HOMENAJE AL POETA JUAN E. GONZÁLEZ La Facultad de Filosofía y Letras otorgará una distinción a Juan E. González por su notable obra poética. Entre sus libros se destacan El grito en el cielo, publicado en España en 1982, finalista del premio Adonais (Madrid) ; la trilogía compuesta por Pasión de la tribu (1988), Tribulaciones de la lengua (1989), premio Municipalidad de San Miguel de Tucumán y Cartas de Andrea de Azcuénaga (1991), entre otros. El autor vivió exiliado en España, donde ejerció el periodismo cultural y la crítica literaria. Luego de la apertura democrática regresó a Tucumán donde reside actualmente. En la década de 1980 se desempeñó por unos años como asesor literario de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNT. El homenaje tendrá lugar en el Café literario y Cultural del Centro Virla, el sábado 28 de marzo a las 19. En la oportunidad se referirá a su obra la Dra. Indiana Jorrat; los actores Gonzalo Véliz y José María Risso leerán textos del poeta y se proyectará el documental dirigido por Alejandro Gil. Coordinan: Isabel Amate Pérez y Guillermo Siles.

martes, 7 de octubre de 2014

martes, 23 de septiembre de 2014

Homenaje al poeta Juan González en Casa Dumit, San Miguel de Tucumán, Argentina

El día de 20 de Setiembre se realizó la proyección de "Un corto sobre la Memoria, Alejandro Gil, un homenaje al poeta Juan González" en Casa Dumit.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Un Corto sobre la Memoria, Alejandro Gil homenajea en un corto al poeta Juan González

“Juan González, poeta. ‘Siempre escribo sobre la muerte, indirectamente’. Un video de la memoria”, es un cortometraje que se estrenará el sábado, a las 21, en Casa Dumit, Italia 536. La película, dirigida por Alejandro Gil, está dedicado a la memoria de Hernán González, desaparecido a los 20 años en septiembre de 1976 por la dictadura cívico militar, y cuyos restos aparecieron en mayo de este año, en el llamado Pozo de Vargas (avenida Francisco de Aguirre al 4.500). “La memoria desde lo profundo, desde lo corporal, desde lo vivido. Esa memoria que traspasa el concepto y se vuelve obra de arte y permanece en el tiempo a través de la belleza. Esa es la memoria que Juan plasma en sus poemas. La que Inés González traza en sus dibujos. La que el arte entrega a la historia”, describió Gil al hablar sobre el contenido del corto. González, que también fue periodista, declaró en una de sus últimas entrevistas a LA GACETA que no cree para nada en la inspiración: “El proceso creativo tiene que ver con las lecturas y la disciplina”. El video en cuestión fue absolutamente realizado fuera del sistema oficial de auspicios, tanto económicos, como culturalmente aceptados, explicó el realizador. “Lo hicimos para resaltar el arte, la memoria desde su lugar más verdadero. Para conservar y homenajear a un poeta fundamental, a una parte de nuestra historia. Lo hicimos con amor, con conciencia, con el aporte del afecto de unas cuantas gentes (no decimos mucha gente, porque es mentira) que creyeron en la idea de que se vea la imagen y la palabra del poeta”, agregó el director en la entrevista. - ¿De qué habla la película? - Este cortometraje habla, fundamentalmente, de nuestra historia, de los 38 años que tardó en aparecer, como calavera, el hijo del poeta en el Pozo de Vargas en esta ciudad, donde la dictadura cívico militar hizo estragos, mató gente, hizo desaparecer a hombres y a mujeres. Habla de arte, de poesía, de la poesía auténtica. De cómo el arte no se disocia de la vida. Nuestra misión es aportar un material que perdure en el tiempo. Que nos ayude a entendernos entre los seres humanos. - ¿Cómo surgió la idea? - Quería hacer un video sobre el poeta, porque es un gran poeta con una obra sublime, que se merece el reconocimiento de todos; es un exquisito de la palabra. Me propuse hacer un video sobre la poesía. Lo fui a visitar y grabamos la entrevista. Pero, a la semana siguiente, su hija Inés me escribe y me cuenta que encontraron los restos de Hernán. Esa situación hizo cambiar totalmente el video que estaba en marcha; Juan siempre había trabajado sobre esa memoria y esa situación; su poesía está impregnada del terror que se vivió durante la dictadura, y de la búsqueda de la justicia. Tener un hijo desaparecido cuyos restos aparecen, en un contexto histórico, plantea una situación muy particular. La situación nos provocó una sensación tremenda. Ficha técnica Dirección: Alejandro Gil. Dibujos: Inés González, Hernán González. Música: Alejandro Gil. Cámaras: Aimé Ramón, Pablo Peralta y Alejandro Gil. Edición de audio y video: Lucio Macario - Mauro Yriñis. Producción: Grupo Editor Como un Ají. Danza: Mariana Dorado, Noelia Paz y Laura Suárez. La Gaceta de Tucumán

domingo, 8 de abril de 2012

La poesía tiene la capacidad de rescatarnos

"La poesía tiene la capacidad de rescatarnos"
"Es sinónimo de comunicación, lenguaje y escritura", afirma el poeta tucumano Juan González

Por Mónica Cazón
para La Gaceta - Tucumán

Los que crecimos en Tucumán, sabemos que "una tarde lluviosa y húmeda de verano", pierde su poesía en esta ciudad. Así las cosas, marché convencida, porque sabía que el esfuerzo valía la pena. Mis pasos se encontraron frente a un portero que anunciaba la visita; era ya casi de noche y apareció Juan. Impecable, sonriente, ávido; estaba frente a uno de los más destacados poetas tucumanos.

Lejos de darle comienzo a la entrevista, Juan González tomó la palabra como un experto y con total naturalidad empezó la charla. En todo momento se mostró agradecido y deferente.

- Buenas noches, Mónica; le cuento que vivía en el campo, en una finca, recién en la adolescencia me vine a vivir a Tucumán, de eso han pasado muchos años…

- Qué magnífica manera de pasar la niñez, ¿allí fue cuando comenzó a perfilarse el escritor?
-Exactamente, recuerdo las tardes y las noches. El ruido de esas oscuridades, los grillos, los pasos sobre las hojas secas. Había de todo, entonces, acostado en mi cama, imaginaba cosas y creo que las anotaba. Así comencé a escribir, sin embargo mi padre quería que fuese contador.

-¿A esa edad leía? ¿Qué tipo de lecturas prefería?
- De muy chico, lo mío era pura imaginación y los libros me interesaban mucho, pero es en la adolescencia cuando despierto a la poesía. Leía lo que caía en mis manos, recuerdo esos momentos como una etapa de descubrimiento del mundo a través de las letras. Y en cuanto a mis preferencias de esa época, claro, primero la poesía y luego los cuentos.

-¿Cree en la inspiración o en la disciplina, a la hora de escribir un poema?
- No creo para nada en la inspiración. El proceso creativo tiene que ver con las lecturas y la disciplina. Un poema, en mi caso, parte de un hecho que me conmueve, o de imágenes, que luego van conectándose con la realidad. Siempre digo y dije que la poesía es sinónimo de comunicación, lenguaje y escritura; la poesía tiene la capacidad de rescatarnos.

-¿Considera que el proceso de la corrección es importante?
- No sé en otros casos, creo que siempre es primordial dejar reposar un texto y luego releerlo. Hay una elaboración compleja en el cuerpo de un poema. Nunca dejo de corregir, ya no recuerdo quién dijo, usted sepa que a mi edad la memoria falla, bueno, decía que alguien dijo que se publica para dejar de corregir.

- Borges lo dijo, Juan, pero usted está muy bien. ¿Qué condiciones necesita para escribir, lo perturban la música, los ruidos?
- No necesito demasiado, claro que gusto de escucharme, y para eso necesito del silencio. Ocurre que la poesía tiene un ritmo y al leer en voz alta escucho el sonido del poema.

- Menciones tres autores fundamentales para su obra.
- Octavio Paz y César Vallejo siguen acompañándome a través del tiempo. Repaso esas lecturas y nunca dejan de asombrarme, es algo que todavía no comprendo.

- ¿De qué se arrepiente y qué lo hace feliz?
- Ah, bueno, no me arrepiento de muchas cosas porque actué de acuerdo a mis convicciones. Pensé las cosas que dije. Y con respecto a la felicidad, en fin, no sé, me hacen bien los caramelos de miel, por ejemplo.

-¿Para qué sirve un escritor?
- No sé para qué sirve, no lo sé. Podría decirle que sirve porque entretiene, en algunos casos, porque muestra una realidad diferente, porque hace pensar o reflexionar o reír. Un escritor es también un mago; aparte de ser un hombre responsable que debe hacerse cargo de lo que dice, y en el momento en que lo hace.

- Usted se ha destacado también como periodista, recuerda alguna entrevista o artículo que lo haya impresionado?
-Sí, el periodismo es algo importante para un escritor. En Europa me dediqué al periodismo de tipo cultural, tengo una visión difusa pero especial de una charla con Onetti, creo que fue en París; y otra con Fellini, cuando me acerqué a preguntarle "¿qué es el cine?" Y me respondió claramente "el cine es una mentira para decir la verdad".

- Vamos a terminar la entrevista, Juan; elija cómo le gustaría hacerlo.
- Con un poema, Mónica, un poema.



Estuvo también en el infierno
de ahí le quedaron
algunas lenguas que todavía
iluminan su cerebro
y hacen crac
cuando mueve los brazos
de su cintura sale un calor
que ni las llamas
¿qué será ese calor
con olor a melaza?
arre arre dice y tira de la
soga de su cuero
ella sabe que la soga es
su piel tan sonido
de campana que sale de sus
orejas cuando tenía siete años
¿eran siete los años de su campa?
ahí está la rueda que
chirriaba por la presión del
alambre sobre la rueda
que la lleva despacio o
a gran velocidad por la campa
ella no puede dejar de crecer
ni de mirar su cuerpo
que era una vara de mimbre
agitada por el viento o por los
adolescentes que la devoraban
como una fresa
el hambre de los otros la asediaba
y quedó fascinada
cuando vio por primera vez
una palabra escrita por su dedo
y no dejó de crecer
tampoco su dedo
aunque a veces tropezaba
con la escritura de las piedras
o con las cuernas del país
sumergido en el Atlántico
ella fue mediterránea
costera en el centro
con peces en la boca o
relámpagos que iluminaban su casa
de madera o
la mesa donde escribía sus sueños.

* Juan E. González, de su libro De ella se decía.




PERFIL

Juan E. González nació y vive en Tucumán. Ejerció el periodismo en la Argentina, España, Italia, Venezuela y México. Fue colaborador de los diarios El País (España), Corriere della Sera (Italia) y Unomásuno (México). Publicó los libros Los días y la tierra (1962); Mandatos y revelaciones (1969); El grito en el cielo (1983); Pasión de la tribu (1988); Tribulaciones de la lengua (1989); Cartas de Andrea de Azcuénaga (1991); De ella se decía (1993). Su próximo libro se titulará Conversa. Es uno de los ocho poetas tucumanos cuya obra figura en la Antología 200 años de poesía argentina, editada por Alfaguara.

domingo, 1 de agosto de 2010

200 Años de Poesía Argentina

Juan E. González, Arturo Alvarez Sosa, David Lagmanovich, Rogelio Ramos Signes,Inés Aráoz y los ya fallecidos Juan José Hernández, Mario Romero y Leonor García Hernando son los ocho poetas tucumanos o con vínculos con Tucumán cuya obra figura en la Antología "200 años de poesía argentina".

La selección y el prólogo de la obra de más de 1.000 páginas que editó Alfaguara estuvieron a cargo de Jorge Monteleone. "La antología reúne una gran variedad de voces de todas las regiones del país. Incluye desde la Marcha Patriótica, de Vicente López y Planes, hasta composiciones de poetas nacidos en la década de 1950. El recorte no es arbitrario, según el antólogo: los poetas nacidos en la década de 1960, pertenecientes a la llamada "poesía de los 90", han tenido gran difusión en revistas, sitios de Internet y en por lo menos cinco antologías", manifestó Guillermo Siles, doctor en Letras, profesor de Literatura Argentina II y director del Departamento de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT.

"El prólogo es un extenso estudio crítico de poesía argentina de los siglos XIX y XX. Construido a partir de la figura metafórica de la constelación, el escrito fundamenta diferentes maneras de conformar el canon y justifica las inevitables exclusiones, inherentes a todo mecanismo de selección. El autor se aparta del lugar común de explicarle al lector que la antología es incompleta o arbitraria, en todo caso piensa que tal vez no sea un sistema razonado o azaroso de inclusiones, sino un sistema de ausencias, porque la acosa el fantasma de la totalidad", añade Siles. Y concluye: "la visión panorámica de Monteleone se logra a partir de su capacidad de profundizar y sintetizar la labor de muchos años de investigación; y a sus propuestas teóricas sobre la mirada y el objetivismo, la oralidad y el sujeto imaginario de la poesía".

lunes, 22 de marzo de 2010

Baraja aja


Fotografía de Juan Carlos Gargiulo


baraja aja
24 de marzo de 1996

baraja aja
la memoria
de llegar a esta fecha sin embargo
baraja aja
la timba
con lo que vivimos,
20 años

baraja aja
los discursos
baraja aja
antojadizos los ojos

baraja aja
la tinta
poblada de tumbas y timba
timba
la bandera
tumba
la sangre
timba y tumba
la palabra

no olvidar hacer tumba
para enterrar a la timba
enterrar los ascensos
y descender a la tumba
los ojos de los timbas

baraja aja
la memoria
timba
de estos años
baraja y timba tumba
baraja la tumba
en tantas manos


Alejandro Gil - Poeta y escritor argentino, nació en la ciudad de Salta en 1964 y se crió en Tucumán. Actualmente vive en EEUU. Publicó siete libros y miles de volantes poesía. La mayoría de su obra permanece inédita. Adaptó para el teatro a uno de sus libros

lunes, 1 de marzo de 2010

Lectura de poemas





Juan González junto a Elsa Welsch en el Centro Cultural Eugenio Virla

domingo, 27 de diciembre de 2009

El poeta y sus palabras




Espacio sin márgenes

Ella vuelve malherida
porque se fue
arando el aire
con sus patas rojas
y jamás se detuvo
hasta estrellarse contra el cielo

nunca se supo por qué
se fue
tampoco el itinerario
de su vuelo
sólo se sabía
que quería volar
y salir de las ciudades
donde vivía esperando
un llamado

eso oímos decir
pero no las voces
que ella escuchaba
de noche
cuando mirando el cielo
desde la ventana
tenía visiones

después se sentía pequeña
envuelta por una corriente
que la hacía temblar
qué es esto se preguntaba
aterrada
no es nada no es nada
decía una voz
sólo es tu visión
del espacio sin márgenes.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Primavera del 2009 Tucumán



El poeta Alejandro Gil junto a Juan González

miércoles, 26 de agosto de 2009

Lectura de poemas Centro Cultural Virla UNT 1995





















Diciembre de 1995. Centro Cultural Flavio Eugenio Virla de la Universidad Nacional de Tucumán. Presentación del libro "Poesías de Azulejos" del poeta Alejandro Gil. El poeta Juan González tuvo a su cargo las palabras preliminares, en esos años González era asesor literario de la UNT. La presentación del libro fue hecha con un espectáculo en el que se integró música con poesía. Música: Luis de la Bárcena. Sonido y Programación: Flavio Masucci.

martes, 30 de junio de 2009

De ella se decía

El futuro de la palabra en libertad

Analizaremos en este apartado las alternativas de constitución de la voz lírica en "De ella se decía" : último libro del poeta tucumano, Juan González, publicado en 1993.
Este texto de González adquiere importancia porque, por una parte, pone de manifiesto el carácter intercomunicado de toda su producción y por otra, es articulador de sus relaciones. Mirando al pasado, retoma con otro tono tópicos ya presentes en la trilogía: Pasión de la tribu (1988), Tribulaciones de la lengua (1989) y Cartas de Andrea de Azcuénaga (1991); mirando al futuro, los proyecta trabajando en una línea programático-textual de experimentación vanguardista.
Afirmamos que este texto se configura como un gran poema, una sucesión de instantáneas que se hilvanan en un discurso que las atraviesa y las conecta con otros textos del mismo autor y con textos de la cultura universal.
Todas las obras de González comparten un concepto de escritura que se hace praxis en la textualidad a través de un trabajo de ruptura que provoca extrañamiento al lector.
así las sorpresas lo reenvían permanentemente hacia dos polos:
a) al mismo lenguaje creado en el poema;y
b) a la historia argentina.
Ya hemos analizado en capítulos anteriores cómo Juan González presenta la historia como una construcción poética subjetiva a partir de la cual el lector puede reconstruir experiencialmente algunos hechos históricos-políticos que la cultura oficial ha borrado de su registro. En la propuesta se evidencia la intención de contestar con el descentramiento permanente a una verdad extra-textual, impuesta como única, desde el poder.
Para ello González construye un sujeto lírico que se percibe como un espacio, en permanente corrimiento.
El sujeto no es -aquí- un concepto fijo, definido dentro de límites y fronteras que no cambian, sino un ser que toma su identidad de discursos que se hallan en constante desplazamiento en el texto.
El hablante lírico es caja de resonancia de otras voces que vienen del pasado y hablan por su voz. Los cuerpos mudos de los desaparecidos durante la represión militar buscan decir su verdad a través de la voz del sujeto poético.
En "Cartas de Andrea de Azcuénaga", primero identificamos al sujeto lírico con una dama patricia, casada quizás con un Azcuénaga. Mientras la lectura avanza descubrimos que el apellido no es una marca de individualidad sino un espacio de enunciación del sujeto lírico. Ser trata del Arsenal Miguel de Azcuénaga que funcionó en la ruta 9, en Tucumán (1974-1983) como L.R.D (lugar de retención de detenidos).
En la cultura hegemónica, la historia silenciada ha quedado oprimida por el discurso del poder; y el mecanismo del texto refracta, a través del lenguaje, los mecanismos de la cultura. Tanto en una como en el otro, se pondrán en funcionamiento ciertas reservas inactuales de memoria para que el lector las actualice en un proceso de semiosis infinito.
El analizar de la metáfora del gallo en "Tribulaciones de la lengua" constatamos cómo los campos semánticos que intervienen en su construcción, duplican sus dimensiones en dos niveles interpretativos y de qué modo la combinatoria de los sememas encadena sonidos y significados que en la mente del lector actúan como catalizadores de la memoria.
En la poética de Juan González, los textos se construyen como metáforas de la cultura y confluyen en ellos dos tipos diferentes de auditorio: uno, íntimo, personal, concreto y conocido por el autor, para quién va dirigido el mensaje ; otro que, en virtud de una memoria común puede interpretar parte del mensaje en el lugar en que la sintaxis ordenada revela la presencia de cierto código normador. Pero, quien accede a una información más específica es el destinatario concreto cuya memoria individual conoce perfectamente el destinador. Es aquel que no necesita más que una alusión para actualizar el contenido de su memoria colectiva, el que interpretará con alto grado de competencia las construcciones elípticas y la semántica local que se esparce, fracturando e interrumpiendo, el continuum de los textos oficiales.
La complejidad de enunciadores en "Cartas de Andrea de Azcuénaga" o en "De ella se decía" y la aparición de topónimos regionales en "Tribulaciones de la lengua", apelan a un auditorio íntimo que reconstruye la elipsis del poema y localiza la tortura como un acontecimiento histórico que tuvo lugar en un espacio y tiempo preciso.
Tanto en "Cartas" como en "Tribulaciones, colisionan dos modos discursivos antagónicos: un discurrir consciente que traduce los contenidos de la cultura hegemónica y otro discurrir elíptico y alusivo que se apropia, en ciertos momentos, del primero y que manifiesta su poder en su capacidad para reconstruir, con la colaboración del lector, el sentido de un mensaje fracturado. Para que esto ocurra el sujeto lírico se deja hablar por multiplicidad de voces que lo atraviesan y lo confirman como construcción simbólica. Diferentes voces hablan por su voz.
Hemos visto en "Cartas de Andrea de Azcuénaga", una mujer hablando de sí misma o de los otros en primera persona. Ella, constituida en referente-enigma va revelando una faceta nueva y desconcertante en cada poemario.
Pero, en ciertos momentos y sin señalamiento previo, la primera persona se llena con un nuevo contenido. Un observador, íntimamente consustanciado con el objeto-enigma manifiesta, con un discurso en permanente fuga, que será imposible abarcar el referente. Este, mientras finge mostrarse se escurre de toda definición que pueda abarcarlo en su totalidad. Al mismo tiempo, un complejo sistema de correspondencia nos confirma que, en todos los textos, se habla de un mismo objeto: antes encerrado -Cartas- y ahora, libre -De ella se decía-.

Una humareda blanca sale
de su cabeza
eso sucede desde su nacimiento
escribe y salen de su boca
señales luminosas
y su cuerpo se cubre de mantillos
o valvas que se acumulan
en el granero de su lengua
que hace glub bufff
en su garganta estuosa
cuando da vueltas en la calesa
donde nació
entre plumas paraguayas
o joyas que cubrían su cuerpo desvelado

El objeto-femenino se focaliza desde una tercera persona que observa pero de pronto parece hablar de sí mismo en primera persona.

Aprendo el a b c e dario
deletreo en la imprenta
de gutenberg con el rebuzno
del asno que me lleva en el lomo
de la escritura que saboreo
mientras me abrocho los zapatos.

Sin embargo, en la segunda parte del texto, comprobamos que la acción de abrocharse los zapatos es realizada por el objeto-enigma y no por su observador.

camina entre la niebla
con un bolso
atravesado en la espalda
y va escuchando
el mensaje de las voces
que empiezan a rodearla

de dónde vienen y
en qué lengua hablan
cuando dicen su nombre
saldrán de su boca o dejarán
brotar todos los sonidos
que almacenan los idiomas
acaso escucha eso
o el diálogo de sus dedos
en los zapatos.

Observamos así, cómo dos identidades se deslizan imperceptiblemente por una misma voz. El sujeto lírico es, ora un objeto-enigma que se autodescribe; ora un testigo interlocutor del objeto.
Cuando el observador asume la tercera persona, lo hace para hablar del referente-enigma o de su relación con él. Intenta construirlo a partir de lo que él mismo sabe, de lo que otros dicen o de lo que se oye decir sobre sí mismo. Lo focaliza desde distintas distancias, habla de su pasado, de su presente y futuro y se posiciona así, como un intérprete privilegiado para rectificar las versiones de otros. Estos hablan o dicen del objeto sin conocerlo, él, en cambio, lo muestra desde la intimidad.

de ella se decía (los que no la conocen) que siempre
estaba en las nubes
que no sabía enhebrar
ni siquiera una aguja
pero (yo digo que) sus dedos eran ágiles y
su cuerpo exhalaba
un perfume que impregnaba
las huellas de sus pies

Estas reflexiones construyen en "De ella se decía" no sólo distintos enunciadores que intercambian su puestos imperceptiblemente en el texto, sino también distintos auditorios ante quienes el objeto se manifiesta de diferentes modos.
Los hablantes y los destinatarios se multiplican y la ausencia de conmutadores que anuncian el paso de un nivel discursivo a otro contribuye al borramiento de los espacios de enunciación. Los contenidos de las voces se desplazan, las focalizaciones se descentran y, de este modo, los espacios que se crean se diluyen casi simultáneamente para configurar otros.
En su intento por construir un referente enigmático, el observador-testigo apela a operaciones transtextuales como la cita, que abren la descripción del objeto-enigma a un campo de reflexión sobre la imposibilidad de abarcarlo en su totalidad.

a veces se siente
como debió sentirse la mesa
de disecciones de lautrêamont
el día en que se dio cuenta
que encima de ella
había un paraguas
y una máquina de coser

La paráfrasis de un texto cultural pictórico difumina en este ejémplo, los contornos del objeto que intenta describir.

arre arre dice y tira de la
soga de cuero
ella sabe que la soga es
su piel tan sonido
de campana que sale de sus
orejas cuando tenía siete años
¿eran siete los años de su campa?

Mientras se construye un referente inabarcable, el texto establece conexión con otros textos -vasos- del mismo autor.

no quiere pasar de nuevo
por esa zona
donde sus ojos quedaron sin luz
pero quiere volver a respirar
el olor de las calles
o su casa
donde trama la vida
bajo la luz del limonero
que plantó hace más de treinta
años en la fiesta de los ojos
de ´shuermano´

La elipsis se llena a partir del conocimiento obtenido en "Cartas". Se habla de un mismo referente-objeto que ahora está libre pero que antes estuvo prisionero.
El tejido del poema se transforma en un campo de indeterminación marcado por la ambigüedad permanente. Las personas verbales desplazan su contenido y los enunciados pueden adjudicarse, de manera indistinta, a dos sujetos:
a) el sujeto, observador y testigo del objeto que se representa.
b) el objeto mismo que se auto-representa.
Según el punto de mira que el lector asuma para la decodificación entenderá que habla uno u otro. En este sentido los epígrafes presentes en "De ella se decía" reiteran la ambigüedad de los de "Cartas de Andrea de Azcuénaga".

no se deja callar, no la dejo callar,

pliegue a pliegue, todos los soles
han caído a lo largo de su cuerpo

Si los interpretamos como emitidos por un observador, los entendemos como una solicitud al lector: debe atenderse al estatuto de veracidad para entender el mensaje como testimonio de una historia próxima. Si pensamos, en cambio, que el poema es enunciado por el referente-enigma, se patentiza el rol de simulacro del sujeto observador.
En el primer caso, el sujeto se presenta como constructor de un mensaje que busca desentrañar y purificar los sentidos de una verdad escondida.
Mediante la posesión de la palabra tiene intención de devolver al referente, una imagen más pura de sí mismo y lo constituirá en su interlocutor predilecto.
En el segundo caso, el sujeto lírico es sólo un instrumento del lenguaje y espera se hablado por la cultura de la que es producto.
¿Quién es el agente del proceso escriturario? ¿el sujeto individual o la memoria cultural colectiva que lo utiliza como transmisor e intérprete?
Finamente Juan González postula que la escritura es el sujeto de la enunciación. Ella busca limpiar la palabra poética para que cuente una historia silenciada por el poder y para que pongan en funcionamiento la memoria de una comunidad desarticulada por la disociación. Desde esta perspectiva, el sujeto se visualiza como un espacio, como un filtro atravesado por la voz de la cultura. La escritura viene a buscarlo porque es el lugar desde donde ella puede hacerse oír y porque es 'el otro lugar' desde donde se puede contemplar la historia.

alguien me dicta la palabra
casa o árbol
y me convierto en las
voces que me rodean
y separo la tierra de las aguas
o abro las semillas
y las arrojo de mi bolso
estoy aquí para servir la mesa
cenemos juntos
escuchemos a miles davis
o las voces de los beatles

Hemos analizado hasta aquí algunas estrategias discursivas a través de las cuales Juan González organiza su poética de vasos comunicantes. En ella el sujeto se manifiesta como un espacio en permanente corrimiento y este modo de concebirlo, posibilita la comunicación de un referente inacabado y escurridizo.
Un sujeto móvil circula por el mismo lenguaje que lo refracta y que, al descentrar las imágenes que construye, descentra también una verdad extra-textual, institucionalizada como única desde el poder.
La poética de Juan González propone, desde el espacio utópico de la textualidad, otra verdad alternativa en constante pugna con la primera. Arma un sujeto simulacro, una construcción simbólica para que afloren a la superficie textual hechos históricos significativos que permanecen ocultos en la memoria social de la comunidad y cuyo contenido debe ser rescatado para que no perdamos nuestra identidad y nuestra conciencia. Esta poética nos invita, desde la seducción de su lenguaje en permanente fuga, a reconocernos y a aceptarnos como frutos de una cultura disociada.

"El poder del signo disociado en la poética de Juan González"
Rita Indiana Jorrat - Tesis Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán, año 2005.

domingo, 7 de junio de 2009

De Ella se decía 13, 14, 15





Pasó por el fondo de la casa
y llevaba una falda roja
su rostro era alegre
muy parecido a las hojas
tiernas de algunas plantas
que dan flores en esa
estación del año

de ella se decía que siempre
estaba en las nubes
que no sabía enhebrar
ni siquiera una aguja
pero sus dedos eran ágiles y
su cuerpo exhalaba
un perfume que impregnaba
las huellas de sus pies

no sabía leer
pero escribía en el cielo
historias que sólo ella
entendía y contaba
por las calles en los oídos
de las esquinas y
su voz se deslizaba
por las acequias llenas de moras

Desde la cubierta ella barre
el mar con sus binoculares
y cruza la lengua del ecuador
donde es dueña del rayo
o de los sonidos que brotan
de las aguas

y abre una sombrilla en las
tormentas de alta mar
donde brama y llena su boca
de moluscos o redes que engulle
con pedazos
de pájaros aleutianos
que todavía aletean
en la jaula de sus dientes
que brillan cuando levanta
su mentón mojado de sal

o viento que empuja los restos
de sus jarcias que huelen a brea
o a caballos que relinchan
entre las arboledas
que dejó en el puerto
en medio de sirenas o ruidos
que siguen sonando en su memoria

como si una luz viajara
por las cuencas de sus ojos
o en el polvo acumulado
junto a su frente.

En la lengua adámica escribo
eso decía en una carta
enviada
desde el nilo
en el siglo V a. de c.

ahora las constelaciones
y el espacio se mueven
en el lomo de las escrituras
o en la cabellera de berenice
que flamea entre leo y bootes
mudando los signos del zodiaco
o su carta astral iluminada
tantas veces por el sol
que amanece con los ojos abiertos
en los húmedos caminos del mar

o en el polvo de sus huesos
de la giganta de benarés
que escribía
himnos sagrados o números
en las alas de las mariposas
que desovaban en los libros
o en las túnicas raídas

tal vez por eso se decía
que unas señales
fueron devorando su boca
con el roce de la escritura.

martes, 14 de abril de 2009

De Ella se decía 12




Foto de Sofía Columela



Aparecen las señales en el cielo
no se duerme
escucha el sonido de una mano
que mana entre las sábanas
y se levanta gorriona
o se pierde en el espejo de la cómoda
donde guarda sus afeites afganos
en bolsitas de raso

por ahí anda su boca contando
la love story de yoko ono envuelta
por collares o corales de islas
que abrevan sus pezones
o el color asiático de sus ojos
que brillan
junto a su cuello de galatea
que dispara venablos por su boca

i'm losing you dear john dice
ondulando sus labios
así es digo ya lo dijo heráclito
´de un niño es el reino`
o de la mujer de los pájaros
que vive en el hueco de un árbol
riéndose a la luz de la luna.

De Ella se decía 10 y 11

Su boca se abre antes
que el sol incendie
los bordes de la
tierra que se curva
lejos de su iris
o de la luz
que irradia colores
en las fuentes
o en sus ojos
pulidos por el viento
de las islas
que crecen después
que la tormenta ha peinado
con furia el mar
y ha deshecho todos
los caminos ha roto
las ondas de las algas

tanto despojo visto
tantas murallas de agua
balanceándose
en visiones sucesivas
o restos de sueños

todo está aquí
rodeándola
cuando despierta o
cuando el movimiento
se anuncia
en las fogatas
de sus manos

que croan o mugen
de arribabajo
rompiendo sus cofres
o las puertas
de su paraíso
que abre los jardines.

11

Camina entre la niebla
con un bolso
atravesado en las espaldas
y va escuchando
el mensaje de las voces
que empiezan a rodearla

de dónde vienen y
en qué lengua hablan
cuando dicen su nombre
saldrán de su boca o dejarán
brotar todos los sonidos
que almacenan los idiomas
acaso escucha eso
o el diálogo de sus dedos
en los zapatos

camino sobre gemas grávidas
que me dejan atónita
alguien me dicta la palabra
casa o árbol
y me convierto e las
voces que me rodean
y separo la tierra de las aguas
o abro las semillas
y las arrojo de mi bolso
estoy aquí para servir la mesa
cenemos juntos
escuchemos a miles davis
o las voces de los beatles.

domingo, 5 de abril de 2009

De Ella se decía 8 y 9






"pliegue a pliegue, todos los soles han caído a lo largo de su cuerpo"



En la memoria de la mar océana
quedó grabada
la redondez terráquea del globo
que brilla en el cuarto
donde ahora está leyendo
o mirando la luz
que atraviesa el espacio o
la sábana cubierta de trigaza
donde anidan sus sueños o
las huellas que hechizan
la escritura de los libros
o asedian
la jungla de sus ojos
que bailan marineras por el sur

basta ya dice
no quiero que te asomes
a lo que despiertan mis ojos
porque tengo sueños
que se escuchan o jadean
en otros sitios
o en la música que tocan
los trovadores provenzales
en las gargantas del tibet.

Ella se mueve en el espacio
donde está
afuera hace otoño y
el viento barre
algunas luces del verano
demorado en las plumas
de los pájaros

ella dice
voy a mojarme los ojos y
hunde una mano
en el espejo que
ha dejado la tormenta
y en la mañana
lava su cuerpo
con el agua llovida
en sus laderas y
siente ganas de revolcarse
en la tierra mojada

ella es una ría
que arrastra peces
pepitas de oro o
flores amarillas que
respiran en sus piernas

ella se une al mar
y al planeta
que se despereza
y gruñe a sus espaldas
rompe sus límites y
es centella o centolla
que desova en la arena.

jueves, 12 de marzo de 2009

Viaje por la sangre






No vayas a dejar sola la casa.
Que siempre haya gente,
voces, risas, ojos desbordantes
y una sola puerta.
No te olvides de las plantas,
ni de los ojos de los cuadros,
ni del polvo de tus ojos.
Las cartas son abrazos, sendas escabrosas.
Padre, estás?
He parido cinco penas
todas juntas.
He querido dejarlas en tu puerta
para ver si te detienes. Estarás?
Por mi boca viene un río a verte y a escucharte.
No te ve, no te oye. Acaso tus labios estén
tras alguna puerta, bajo algún umbral
que no conoce.
Hoy te entierro sin ojos
y después del ciclón te escucho,
ya sin río.
No comprendo lo que dices
y reviso mis insignias, lo poco que queda
antes de irme.
Ahora sí.
Te escucho claramente,
dislocando las órdenes de mi memoria,
arremetiendo con el glosario
de lo que no conozco y añoro.
Padre, vendrás?
Aquí te espero
de pie junto a mis anclas.

Poema de Daniel González dedicado a su padre.

jueves, 26 de febrero de 2009

De ella se decía 7






Ahí está en la cabaña deshecha
y rehecha
donde los hongos
crecen durante la noche


su pecho sube y baja
cojea en el borde izquierdo
de la hoja y
dice mentiras a la mañana
cuando sacude las migas
de su cama y
habla en voz baja para escucharse
o para oír como se hace
la trama de la granada que
mira madurar desde la ventana


ella escucha las noticias
y desentraña los rumores
ve las crestas de plumas
que aparecen en sus sueño
o rastros de caracoles
que improvisan mensajes
o vahos que se
desvanecen en el aire frío


tiene los ojos pálidos y
talla imágenes en trozos de
madera que corta de los árboles
o enciende el fuego y exhala
su aliento que se convierte en humo
entonces finge encontrarse mal
y solloza


pero los chillidos de los pájaros
la sacan de ese estado y
empieza a pelar lentamente
una naranja formando espirales
con las cáscaras que se enroscan
en sus brazos


el sol cruza el espacio.

martes, 27 de enero de 2009

"El Bosque de la Memoria " Tucumán.





En el año 1996 la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos en colaboración con las Madres de Plaza de Mayo crearon una reforestación en el Parque de San Javier de Tucumán que denominaron "EL Bosque de la Memoria", ideado como un lugar de homenaje a las personas secuestradas y desaparecidas durante la dictadura militar. En el se utilizaron especies de árboles autóctonas como, alisos, lapachos, tarcos.
El árbol que aparece en primer plano de esta imagen, fue plantado por el poeta Juan González en homenaje a su hijo desparecido Hernán González.

jueves, 15 de enero de 2009

De ella se decía 6



"Autorretrato grotesco" Aguafuerte de Nieves Viadero



Estuvo también en el infierno
de ahí le quedaron
algunas lenguas que todavía
iluminan su cerebro
y hacen crac
cuando mueve los brazos

de su cintura sale un calor
que ni las llamas
¿qué será ese calor
con olor a melaza?

arre arre dice y tira de la
soga de su cuero
ella sabe que la soga es
su piel tan sonido
de campana que sale de sus
orejas cuando tenía siete años
¿eran siete los años de su campa?
ahí está la rueda que
chirriaba por la presión del
alambre sobre la rueda
que la lleva despacio o
a gran velocidad por la campa

ella no puede dejar de crecer
ni de mirar su cuerpo
que era una vara de mimbre
agitada por el viento o por los
adolescentes que la devoraban
como una fresa

el hambre de los otros la asediaba
y quedó fascinada
cuando vio por primera vez
una palabra escrita por su dedo
y no dejó de crecer
tampoco su dedo
aunque a veces tropezaba
con la escritura de las piedras
o con las cuernas del país
sumergido en el atlántico

ella fue mediterránea
costera en el centro
con peces en la boca o
relámpagos que iluminaban su casa
de madera o
la mesa donde escribía sus sueños.

sábado, 10 de enero de 2009

De ella se decía 5



Foto de Juan Carlos Gargiulo




Abrió una gran ventana
y juntó a todo el mundo
en la terraza lunada
de jaipur
donde jugaban al ajedrez
los sultanes mogoles
con esclavos vestidos
de piezas blancas y negras
que se movían en el inmenso
tablero del patio de mármol

desde uno de los balcones
ella indicaba un movimiento
y desde otro un adversario
envuelto en la sombra
le respondía

a veces se siente
como debió sentirse la mesa
de disecciones de lautréamont
el día en que se dio cuenta
de que encima de ella
había un paraguas
y una máquina de coser

debe tener algo de pararrayos
pero en vez de rayos
detiene combinaciones insólitas
figuras no euclidianas
donde su propia vida
se mezcla con sueños ajenos
noticias que llegan de australia

o cartas equivocadas
que abre inocentemente
para descubrir después
que una muchacha llamada lucy
le confiesa a su madre en panamá
que un tal ernesto no murió
de un a. c. v.
sino que ella le había echado
veneno en la sopa de pescado.

lunes, 15 de diciembre de 2008

De ella se decía 4



Foto de Juan Carlos Gargiulo



Al pasar el viento marino
se inclina y saluda
a los asistentes
de la boda
ella está en la proa
del espacio verde
iluminada por la luz
que desciende de los mástiles
de pronto un aire
revuelve su pelo oscuro
y queda desnuda
con sus caderas que tiemblan
y una vibración que atraviesa
todo su cuerpo que jadea
como un hocico de perro
jjjjjjjjjjjjjjj
se escuchan los ecos
de las bodegas
los ruidos de cascos o
botellas o quillas
que rompen las marejadas
y van a dar al jardín
de la boda que se desborda
por las comidas
o el deseo que presiona
la ropa de los navegantes
que invaden
la trama de la fiesta
donde ella deja
su copa vacía
y se tiende en la cama.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Barcelona 1975




El poeta junto a su hijo desaparecido Hernán González

domingo, 9 de noviembre de 2008

Tucumán, verano del 2007




El poeta junto a su hija Inés González

De ella se decía 3






Anduvo por el aire tropezando
con artefactos que giraban
en la eternidad

¿qué serían esos gajos que rozaban
su cuerpo
ese día que cruzó el amazonas
con un cordero de la mano?

no quiere pasar de nuevo
por esa zona donde sus ojos
quedaron sin luz
pero quiere volver a respirar
el olor de las calles
o su casa
donde trama la vida
bajo la luz del limonero
que plantó hace más de treinta
años en la fiesta de los ojos
de "shuermano"

ora la corriente del tiempo
penetra en su útero
y baña la ribera helicoidal
que enciende la resina de los pinos
y enloquece los olores

ora mira una mancha verde
o deja caer los ojos
en la llanura que flamea
con su cuerpo universal.

domingo, 28 de septiembre de 2008

De ella se decía 2





A veces los sueños la atormentan
y no la dejan vivir
está viajando por el atlas
de su cuarto
con un palimpsesto donde escribe
o borra las cosas que suceden
de pronto se aproximan a sus ojos
las estrellas más cercanas
y grita aterrada
me van a aplastar
van a destruir el jardín
donde dibujo los oceanos
y viajo en el cristóforo colombo
pero siempre vuelve
cubierta de hojas o velos
con huellas en los pechos
o sombras de besos en la boca
son los sueños solares
mezclados con aullidos
que atraviesan las paredes
de su casa
donde vive echando lumbres
todo el tiempo o
tejiendo las telas de su ropa
con las que se cubre
o se menea
cuando cruza la frontera
donde abre las palabras.

jueves, 4 de septiembre de 2008

De ella se decía




a Nicolás Rosa
a José Luis Mangieri


"no se deja callar, no la dejo callar"


En este libro Juan González revela las múltiples caras de la escritura concebida como una figura arquetípica de la cual devienen aspectos como la fuerza paradigmática de lo femenino, el ethos de la comunicación y la creatividad como hecho singular y reivindicatorio del destino humano. Vasos comunicantes, oasis y desiertos significativos que se construyen y desconstruyen en el proceso histórico de la escritura.

Se imprimió en la colección de poesía "Todos bailan" dirigida por José Luis Mangieri, en 1993 Libros de Tierra Firme.

De ella se decía 1




Una humareda blanca sale
de su cabeza

eso sucede desde su nacimiento
escribe y salen de su boca
señales luminosas
y su cuerpo se cubre de mantillos
o valvas que se acumulan
en el granero de su lengua
que hace glub bufff
en su garganta estuosa
cuando da vueltas en la calesa
donde nació
entre plumas paraguayas
o joyas que cubrían
su cuerpo desvelado
que apenas tenía el calor
de un nido

o el ardor de los picotazos
en la tierra
cuando comenzaba a gatear
masticando los nudos
del lino que da vueltas
en el rodillo
de su ropa multicolor

aprendo el a b c e dario
de letreo en la imprenta
de gutenberg con el rebuzno
del asno que me lleva en el lomo
de la escritura que saboreo
mientras me abrocho los zapatos.

lunes, 28 de julio de 2008

Cartas de Andrea de Azcuenaga




a Tununa Mercado
a Noé Jitrik
a Vera

"Todo lo que escribo sucede"


Todo este tiempo estuve
afilando mis dientes
por eso me inclino para dejarlo
pasar sobre mi cuerpo
y no sentir de nuevo los golpes
de sus cascos
en mi cabeza

pensaban que iba a estar
masticándome el aire
alguien alguna vez
masticó aire

los perros dicen
mastican el aire
se alimentan de pastos
o frotan sus lomos
en la tierra
cuando va a llover

estaré loca como dicen
los que machacaron todo con sus patas
hasta el aliento de los niños
el mismísimo diablo se los lleve

Aquí las noticias
envejecen de un día para otro
y el sol se acumula
en esos nombres que designaban cosas
muebles o piedras
llaves que abrían
o cerraban la llama
de las hornillas

aquí escucho voces olores
que vienen de la calle
y mugen o chillan en las orillas
cuántas cosas suceden
a mi alrededor


por eso hablen cartas
hablen con el báculo del obispo
díganle que soy de este mundo
que no miento
y espero ser descubierta
o revelada en una foto
que se vea como las agujas
de un gran reloj
o como un megalito
en medio del desierto.

Mi piel está quedándose lilial
de tanta sombra
una década de sombra no es
nonda
es el color quebrado el
pecho del pajarito que no veo

y son tantas las cosas
que no veo
alguien afuera ve las ciudades
seguramente no pasan grullas
ni cigüeñas
con niños en el pico
sino los cinco palotinos elididos

o la intimidad
de las casas voladas no
por un ciclón
sino por panes de fuego
que dejaron insomnes
a los cuatro puntos cardinales

y llegan también
hasta aquí
y conmueven mi cordillera
o el lomo verde de mis aguas
que un día dejaré salir
para lavar todas las manchas

Hablen cartas digan que no salí
todo este tiempo
que estuve rodeada de ojos
eso
ojos que devoraban mi lengua
o mi esternón tan alegre
cuando le daba el sol o
cuando andaba por las calles

eso no lo digan ahora
no hablen de la prisionera
de la golpeada
en su macizo central

digan que sólo
escribía cartas con la boca
o bailaba la pericona nacional
y mentía le mentía mucho
a los dueños de los ojos
y era la loca de la caserna
a la que no pudieron sacarle
la gran revelación

Pronto voy a cumplir años
otra vez
lo sé por las tantas veces
que he dormido en este círculo
donde aprendí a medir el tiempo
como los cavernícolas

donde soy memoria
o puedo escuchar otra vez
el trote del caballo
que tira una jardinera
y oler el humo
de las hojas que se queman
todos los otoños

o escuchar el único gallo
que canta
cerca de donde estoy viva
no muerta
como quisieran ellos
los guardianes o
los que miran hacia arriba
cuando escuchan mis rugidos

Ellos hablan en voz baja o
bajan la voz cuando escucho
lo que dicen
están hablando de una mujer
que gritaba todas las noches
muy cerca de la caserna

ahora no grita más
pero siguen hablando
como si nada
y cuentan sus crímenes

háblame boca ahora
estírate lengua
invade el espacio manchado
lava con tus papilas
el palastro de la caserna
y dile cuatro palabritas
solamente cuatro
que les rompa el paladial
la boca de asnos

Hoy tiene que haber una salida
un día esperándome
en los umbrales de las panaderías

muévete aire baila conmigo
déjame besarte y
deja que me desnude
que lave mis ropas lejos de aquí
y ría
en las riberas del idioma
que bulle turbulento
en mi boca que sale
por las cerraduras o
en los saltos de agua
donde otras bocas me beben
o lavan sus ojos
para volver a mirar


Baila otra vez conmigo
cabeza
quítate ese zumbido
y lávame agua
el cuello de garza
tan salido de las plumas

o mis manos
que todas las noches
desvelan mi sexo
lo encienden como un faro
y es como un perro loco
que babea vean si ba bea
miren cómo moja mis
manos o mi ropa
me hace morder el cemento
y veo estrellas
cuando se descarga
y grito bailo
abrazándome los hombros
en un vuelo de tigres

y todo mi cuerpo es una tigra
encendida y cuidado
que no se asomen los ojos
que me rodean
porque puede salir toda la selva
la rabia que cruza mi abecedario

Labeo silabeo
de costado
en punta de pie
erguida mi columna
no rota
ni deshilachada

siempre de pie
estirando el cuello
las vértebras
el hilo de la médula
toda la luz que soy
que da miedo a los ojos
que me miran
mis ojos dan miedo
lo que sale de mi boca
miedo

soy la mirada
el sonido
que perfora los muros

Soy la loca de la lengua
así me dicen
y para que no me destruyan
de sembrado palabras
por todas partes

son como la hiedra
viven resplandecientes
en los muros
el viento las lleva o
las trae
de nuevo a mi boca

hablo sola
soli loqueo día y noche
nombro o desombro
todas las cosas

soy la luz
que ilumina los muros
y no tengo miedo
de mostrar mi cuerpo
cubierto de señales

Mis sueños salen por la mirilla
de las cartas que escribo
y viajan por la tierra
o encienden las calderas
las ruedas o
las huellas borradas
de las orugas

despierta de nuevo casa
limpia tu olor
con la seda de mis dedos
sacude el polvo
acumulado en las lámparas
o en los libros mordidos
por el fuego
que no pudo destruirme

estuve soñada
por la gente
hablada en voz baja o
escrita pero muda
en las paredes

así me encontraron
tomando sol
o silbando en una esquina
que se deshacía
en mi boca llena de signos

Las paredes empiezan
a despertar
me parece
que está lloviendo/ras
escucho a través
de la pared
yo también creo
que está lloviendo/ras
contesto

quién será el que raspa
la pared del otro lado
con la mielina de sus dedos

alguien habla de la lluvia
cuenta que ha vistollover
por primera vez sobre las uñas
habla de nubes
como delfines
a mí me quedó una nube
como una medialuna en la uña

ahí estás ahora llena de agua
y desde allí te hacemos llover
hablando a las paredes/ras

Mi cuerpo se hace miel
camino de grava
o geotropismo
y vuelvo a brotar
sin pesadillas

a la madrugada
me convertían
en un olingo
y aullaba como nunca

qué más podía hacer
sino abrir
las palabras
o sincopar las sílabas
del fuego
encerrado en las
piedras o
romper todos
los sellos

ahora se me escucha
hilar
cubierta todavía
por las sombras
o por el olor
de la caserna

Bullen en mis ojos
las imágenes
y salen por mis dedos
caballos
que se arremolinan
cerca de mi cuerpo

y giro en el espacio
arrojando luces o
fragmentos de sal
de mi lengua que crece
en la trama raída

y vuelvo a ser
movimiento
alimento de las mesas
olor en las cocinas
o en las sábanas
voz de los cuerpos
enlazados o
lengua girasol
que envía mensajes
o barcos con nombres
de semillas o vocales


"Los pastos crecían cuando te encontré acurrucada tiritando de frío entre los muros entonces te tomé con mis manos lavé tu cara"


Sol que bebo
aire que tomo o
circula por mi frente
y se expande

grita nombres o
lugares donde estuve
donde estoy saliendo
de tu boca
donde estábamos
reunidos mañana
y decíamos ayer
hablabas en mi escritura
o en las solapas
y desovabas
como una desconocida

o regabas en mi cintura
las almácigas
de alevinos o
el ombligo oscuro
da la o
que sale como un huevo
por la ranura
de tus labios

Te veo al borde
de la cama
con los ojos abiertos
brillantes
como una cobra
que avanza por las grietas
de la lengua
que escribe con las
manos en jarra
en el espacio vacío

escribes
con el movimiento
de tus labios
semejantes a un incendio
la historia de los
juegos que nacen
en la niña de los ojos

inventas o borras
el color de las nubes
que pasan rozando
la urdimbre de las
ciudades o plazas que
despiertan en tu cabeza

Flameas en el papel
y es tu voz
lo que se escucha
ahora en las ventanas

escucho
el deslizamiento
de tus articulaciones
en los mercados o
vuelves a modular
las voces
de las alcobas
o la voz del buey
que lame las manchas
de tu cuerpo

cuerpo de voces
voces de tu cuerpo
que se funden
o resplandecen
en el espacio abierto

Mirándote miras
el agua florida
de las fuentes y
vuelves a ver el sol
el espacio pulido
de las piedras o
el vuelo marsupial
rasante
de los pájaros
contra el cielo

tantas cosas reunidas
otra vez ante tus ojos
tanto trigo
que habla tu lengua
orla tu boca de sonidos
y derriba los muros

murolos donde estuve
con la voz velada
pero ahora
se me escucha hablar
echar nombres o
colores por la boca

Desde la tela
miramos juntos
el verdear
de la trama
destruida

mi mano
no derramó
las ovejas
ni el aceite
de las alcuzas

ni tu pie
destruyó
los alveolos
de los dientes
ahora estás
en la cocina
parodiando
los olores
de la feria
corriendo
por los canales
de la lengua
fragmentada

Urdidora de todas
las edades y
madre de las voces
iluminas ahora
los campos o
los hilos de la
lengua que vuelve
a fluir o memorar
en los márgenes

o en los oídos
de los memoriales
donde hablabas o
hacías la loca o
escribías los anales
de la década

o dibujabas en las
paredes el humo
de los barcos
un pedazo de sol o
una figura de espaldas
mirando por la ventana


Estás aquí de nuevo
te veo entrar por la ventana
atravesar el vidrio
y sentarte en el piso
con las piernas abiertas

ensayas un gesto
que trae el olor de la resina
o de madera estacionada
en un aserradero

ensayas otro gesto
simulas abrirte la blusa
o el color de tu piel
que es barroca
renacentista o
coloquial
pero sobre todo oscura
hermética como la voz
que sale de tus pechos
o de la blancura de tus dientes

Abro la sed abro
el deseo de
decir tu nombre
la hoguera
del mundo de bocas
cerradas

abro y saqueo tus
baúles
el oro de las axilas
o el marfil de tu saliva

y aprieto tu voz
ahogada en el grito
de las sonajas
del alfabeto
de la araña blanca
que anida
en tus pestañas/

martes, 1 de julio de 2008

Tribulaciones de la Lengua




Fragmento 2

Porque soy una memoria viva y temblorosa, una memoria incendiada, vuelta llamas, que se alimenta y se abrasa a sí misma y se consume y vuelve a nacer y abrir las alas.

Fernando del Paso



Son las dos en algún sitio
donde se mueve el mar
sacudido por el viento y
hay una cortina de agua o gritos
no sé por qué tantos gritos
no digas escalofrío o bálsamo o buey
quítate los zapatos o tira la ropa
a los ojos de esa calle que te mira
y zambulle la nariz en la ventana abierta

no te espantes no es un rayo
el que divide en dos tu mirada
es el arco del horizonte que te llama
pero te ahogas en un vaso de agua
y cruje la cama bajo tu escorzo
o se cubre con la semiótica de tu cuerpo

deja que rueden por el piso
los semas de tus pezones
quítate de una vez los abalorios
el rimel y esa cara de utilería
bebe bebe de las fuentes
como los pajaritos
usa ungüentos que se hacen
a la luz de la luna
y embadúrnate las uñas
con miel o polvo de camello

cruza el desierto de noche
es mejor que te acompañe la vía láctea
o la línea de las estrellas que iluminaba
la muerte de virgilio
o el celo de los gatos que gritaban
en los techos
mientras afilaban sus dientes
con la lengua de tus zapatos
lavados por la lluvia o el ruido
de tus piernas sobre el humus de lindau

qué queda sino betty blue pierrot le fou
o la voz de joni mitchell en el tiempo
aquí sigue lloviendo y el cielo
es una breva a punto de caer

escucha mora morera
mordida por las ardillas
tu olor es dulce y pegajoso
como el sexo de claudia
que coleccionaba vaquitas de la luna
en un frasco de vidrio verde

así eran tus ojos jadeando
en el verano
así el gorrión por siete veces
inflaba sus plumas
en el volcán de su gorriona

así soplé una botella en el mar
y por la proa
o por la mejilla de la tierra
pasaban corderitos la calina
el siroco loco que viaja con hospicios
o baúles o truenos con trenes
que truenan muy cerca de mi mesa
donde conservo una piedra roja
que se estremece o arroja espuma

o llora cuando está sola
de tu mirada o de los ruidos
que hace el mar
en el hueco de tu mano
que viaja de mi sombra
hacia un costado del sol que sale
con la cola entre las piernas

o es un perro amarillo
que apenas bosteza
anímate sol saca la lengua
muestra la joya de tus dientes
abre tu boca en el trópico
o en los tropos llenos de humus
humeante en el papel en los papeles
del dadá que nace en la punta de una lengua
en mi lengua que insola asola

el cielo o la cuadrícula o el lomo
de la ilíada gastado por tus manos
escucha ordiseo el canto de los gallos
o el grito de las sirenas
que se deslizan por la curva
de un hombro besado por unos labios
que la miel quisiera

escucha vera la erupción del volcán
donde encuentro tu mirada biológica
o sigo a tu cuerpo en la nocturna
del planeta que ulula
abriendo puertas o ventanas

o sonidos que salen de las fraguas
o de la corteza
del árbol de la palabra
que amanece rodeado de simios que hablan
heridos por el fuego de las lenguas
en tu boca pez en tu rastro dinosaurio
deshecho por el movimiento de una ola
que abre su boca de sal
en los muelles arrasados por la niebla

en las anclas que sueñan con el mar
o en la tierra mezclada con raíces
o jaulas
o cadáveres llenos de mundo

o música emergiendo
del arco de tus ojos
o tus dedos
es una música aglomerada
que abre las fosas anónimas
o lanza un chorro de voces
que lamen lumbre

o mesa o sábanas lavadas
por el aire que devuelve
la palma de una mano
o la sombra de tus ojos
que vuelven a ver
el color del relámpago

abrapalabra abremoria
abre el deseo
en las celdas o fosas
para que digas
agua aire tierra fuego
o mundo

mundo que estás lleno de palabras
estallando en los labios
o iluminando una puerta
o una casa
donde nace la palabra memoria o río
río de la memoria río divino
que pasa por tus piernas
bañadas por el sol
que ahora enciende sus volcanes

o brilla en las acequias
o en la sombra de los peces
que alumbran con sus branquias
el reino de las algas
o el iris de una gota
que viaja sobre tu cuerpo
que se mueve oscuro dolido
en la memoria que se cierra o se abre
con otros nombres

o rostros
o "pétalos sobre un ramo negro y húmedo"
en la plaza tian an men
o en un albergo di roma
en un día desplegado
como un abanico dentro de tu cuerpo
que se multiplica por países o ciudades
o lenguas que duermen en un tren
y despiertan en la gente que habla

o dibuja una palabra en el aire
que exhala partículas de nombres
que atraviesan tus ojos
con sus cuerpos meteoros

o palabras que viajan
a la velocidad de la luz
llevando sueños o mensajes salidos
de las celdas mojadas por tu respiración
y deshechas
por el fuego de tu cuerpo
que se balancea o resplandece
en una habitación llena de libros

o fantasmas o flores
que salen de las paredes impregnadas
de gemidos devorados por el tiempo
que abrasa los aromos
de una aldea
donde brotan las estaciones
en remolinos de semillas
que emigran desde el báltico
y caen en los continentes

o en tu cuerpo desguazado
que florece en el aire
o en el espacio de la lengua
que inventa al mundo
con las palabras que te persiguen
o escapan de tu boca
o del pico de los gallos.

domingo, 29 de junio de 2008

Tribulaciones de la Lengua






Fragmento 1

Te diré que han comido aquí tu carne,
sin saberlo,
tu pecho, sin saberlo,
tu pie;
pero cavilan todos en tus pasos
coronados de polvo.
César Vallejo


Hoy hablan tus huesos
y los ojos se detienen
en un cuadro
es un cuadro de una riña de gallos
donde se ve el temblor de las patas
o las crestas o el temblor
de la muerte del gallo blanco
que tiene el pico abierto

o come las vocales salidas
del eco de tus manos
o de la lengua mutilada
por las ratas

rompe la nariz venga la lúpeta
caiga el ruínico de la trompa
del melícubo sayo suyo
del triste estás detrás
de la puerta sin nadie en la liana
que rompa la cúprica
del bénice del órrido solo
de la plúmbica no estrábica
ni circular sino óleo mármol mago
directamente no no tires
de la túnica del ácido del olor
del aire trémulo émulo

no rompas la mampara
el chasquido de la música
rock que sale por el balcón
ñoño wampole de la clase xíntara
de la lámpara en llamas que despertará
a la jetracina del kelatara
al perfume de la zopisa
o la klepsidra que ha perdido
la memoria

pero dónde cómo encontrar
el pico del gallo
sino en tu blusa
que guarda los redondeles
café con leche de los pezones

oh vera de los gallos
boca abierta del viento
que sacude el cuerpo de ordiseo
y hace crujir las escaleras
o las maderas del museo

ayer eras el sol la piel rayada
de los tigres de bengala
o la luz que irrumpe
la primera sala
de la exposición de greta güersman

o devora el piso de las baldosas
de la escuela de famaillá
esa escuelita a esa hora
de la muerte o las bocas
o la muerte de bocas abiertas
o los gallos teñidos de rojo crick
el pico no pica crick
la picana sí pica crick

crick sobre los ojos
hiere la luz crick
la piel se contare y
se abre la boca o
el pico tiembla por los golpes
crick las descargas crick
crick el pico o el gallo abierto

abierto para que pasen
los ojos de ordiseo
o el abecedario de tu lengua
no hay nada que destruya la memoria

abrapalabra abramemoria
pasan por el cuadro nubes de palabras
es el lenguaje oscuro
del va a llover en tus ojos
que tienen sed o
del no te muevas porque
el relámpago corta la respiración

despierta los ruidos de la casa
y las palabras salen
temblando de la boca
se estrellan en las hojas
en el frío húmedo picante
que penetra las tres salas del museo
o se mete en los gallos
en la ropa de ordiseo
o de vera

es el lenguaje
que se mueve y vibra
en la boca llena de signos
o nervaduras que se quiebran
en las alas de los gallos
del museo
que crece con los ruidos
o los juegos de los elefantes
que levantan su trompa
en el techo

o colorean las palabras
que rodean la tierra
o se atropellan en los jardines
de una casa rota donde la sombra
de los gallos
envuelve a vera
que juega con la resolana o
la memoria o pierde su rostro
invadido por el miedo
que cubre todo el patio
donde sus primos despiertan
con los juegos que se esconden

contemos hasta veinte decías
y creabas la palabra piedralibre
era libre la caída en el deseo o
en el remanso de los cuerpos
abriéndose humedeciendo
tus labios o la ropa
que se hacía agua como el agua
que va de una playa a otra
empapando la tierra
hollada por las crestas
o el cuadro que se precipita
en la boca húmeda de los cadáveres

ha llovido está lloviendo
sobre la ropa colgada en los roperos
donde anida el olor
del rayo que desata la palabra
que labra las paredes
o el cuadro o el piso de la escuela

o las brasas apagadas
donde duerme el fuego que labra
los tifones
labrándose en las costas de áfrica
en los borde de la a
en todo tu abecedario que se moja

y crecen o arden o se disgregan
las semillas en el calor
de los cuerpos muertos o vivos
que brillan bajo el sol
o las constelaciones
que emiten señales abecedarios

y cómo descifrar tanto polvo
o tanto mensaje en una hoja que cae
tanta vida en tus zapatos
o en tu ropa hecha harina

ábrete ábrete palabra
en la luz o en la sombra
calienta los calderos
de las fosas nasales
ábrete en los dientes
siembra la boca de nombres


En estas Tribulaciones de la Lengua, González traza la memoria del lenguaje a partir de tres meridianos: el antropológico, el histórico y el estético; los cuales engarzan sutilmente en un único significante: la palabra, la lengua que indaga y se auto-cuestiona apoyándose en la historia de Vera y Ordiseo, sobre la que González ha montado este poema, que reconstruye el pasado reciente convocando a la vida.
Este libro se terminó de imprimir en diciembre de 1989 por Ediciones Ultimo Reino, Buenos Aires, Argentina, y está dedicado a Hernán González y Sonia Riera